Tras el escrito sobre el envejecimiento y demencia, he creído conveniente profundizar en las demencias más comunes a día de hoy. La primera de la que os hablaré es la de Alzheimer. ¿Por qué Alzheimer? Por varias razones; la primera, que la enfermedad de Alzheimer es a día de hoy, la demencia con más prevalencia de diagnóstico, por lo que a mucha gente pueden surgirle dudas acerca de qué es en realidad, cómo afecta y tratarla. Por otro lado, creo que es importante aclarar qué es el Alzheimer en realidad, ya que escucho a mucha gente asociar que un mayor tenga un déficit funcional y/o cognitivo a esta demencia, y no siempre tiene que ser así.

Definiendo la Enfermedad de Alzheimer

La podemos definir como una enfermedad neurodegenerativa de carácter progresivo e inicio engañoso, con una afectación cognitiva y conductual de manera gradual. El síntoma principal y característico de esta enfermedad es la pérdida de memoria; la memoria a corto plazo es la primera que se pierde, siendo la demencia a largo plazo la que mejor se conserva. A medida que la demencia avanza, se producen alteraciones en el lenguaje, estado de ánimo y en la autonomía de la persona.

Origen

Actualmente, su origen es desconocido. Aunque haya investigaciones que corroboren una relación genética y a su vez se estén estudiando otros factores causales, no se ha establecido ninguna conexión causal definitiva. Hay que tener en cuenta, que las investigaciones realizadas en la demencia son posteriores a su diagnóstico; por lo que, debería invertirse más en investigaciones que estudiaran su origen de forma preventiva a la enfermedad.

Fases de la Enfermedad de Alzheimer

Los expertos dividen el desarrollo de la enfermedad en tres fases diferentes: leve, moderada y grave.

En la fase leve o inicial, aparecen los fallos de memoria a corto plazo (hechos recientes) y deterioro de la orientación temporal (qué día es, mes, año…), por lo que el sujeto tiene dificultad para orientarse en sitios poco habituales. En ocasiones, puede darse la aparición de trastornos de la personalidad y depresión. Es una etapa en la que la persona es consciente de sus déficits, lo que provoca problemas psicoemocionales en la persona. Además, suelen presentarse dificultades a la hora de mantener una conversación fluida y alteraciones en la atención. En este estadio se produce un desapego de las actividades profesionales, sociales y recreacionales; ocurriendo dificultades en la administración de dinero y deterioro laboral.

En la fase moderada o intermedia, comienzan a ser visibles déficits en el lenguaje, razonamiento, orientación espacial (de lugar) y en las funciones ejecutivas (más información pinchando aquí). La alteración de la memoria es mayor, olvidando hechos fundamentales. El léxico del sujeto es cada vez más reducido. Poco a poco se va perdiendo la independencia, necesitando ayuda en las actividades de la vida diaria. Pueden aparecer también síntomas psiquiátricos como delirios, alucinaciones, agitación, rituales…

La fase grave o muy grave de la enfermedad está caracterizada por la pérdida completa de la memoria y capacidad funcional e intelectual, con una dependencia total para las tareas más simples como vestirse. Hay una desorientación total y serias dificultades en el lenguaje. Remarcar que las funciones motoras y sensoriales primarias suelen permanecer intactas hasta muy tarde.

Síntomas

Aunque la enfermedad se presente de forma individual en cada persona que la padece, existen ciertos signos y síntomas comunes entre los pacientes, que van a ser mencionadas a continuación. Como ya se ha mencionada anteriormente, el síntoma más característico del Alzheimer es la pérdida de memoria; comienza afectando los hechos recientes que consecuentemente, alteran las actividades de diario. El déficit de atención también es un signo clave para su diagnóstico.

En cuanto a las alteraciones en el lenguaje, las principales son en la denominación y la fluidez verbal. Por otro lado, las habilidades visoespaciales se ven afectadas, ocurriendo desorientaciones en la calle y lugares públicos. Para finalizar, mencionar los cambios conductuales, altamente prevalentes, que afectan a la mayoría de pacientes con Alzheimer. Entre ellos se encuentran la irritabilidad, depresión, ansiedad y preocupación, apatía…

Impacto social y familiar

Debida a la pérdida de autonomía y dependencia, la enfermedad de Alzheimer también afecta a sus familiares y, sobre todo, a su cuidador(a) principal. El rol del cuidador principal provoca un gran impacto emocional en la persona, debido a las necesidades diarias del enfermo y las alteraciones conductuales del mismo.

El cuidar de una persona con Alzheimer genera un nivel de estrés y ansiedad mucho más elevado que en el cuidado de personas en otra situación de dependencia. Esto se debe al cambio de vida que se produce en el cuidador principal, junto a la poca gratificación por parte del enfermo que recibe cuidados. Es por esto que en Garuntxo vemos necesario ofrecer un servicio de acompañamiento familiar a todo aquel familiar y/o cuidador que lo solicite.

Tratamiento

A día de hoy, no existe cura para la enfermedad, pero si tratamientos que alivian su sintomatología, así como una ralentización del proceso degenerativo.

Están, por un lado, los tratamientos farmacológicos, proporcionados por los profesionales de la medicina para la reducción de la sintomatología psiquiátrica.

Por otro lado, los tratamientos no farmacológicos son intervenciones cuyo objetivo es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los enfermos y sus familiares. Estas terapias se muestran como una alternativa eficaz a los tratamientos farmacológicos; sin embargo, la combinación de ambos es el marco idóneo para el tratamiento de la demencia.

La intervención mas significativa es la estimulación cognitiva y afectiva del enfermo, que ofrecemos en nuestro establecimiento. Los beneficios son numerosos: conductuales, emocionales y cognitivos; además de proporcionar bienestar y mejora de la calidad de vida. Estas actividades se realizan a través del empleo de diversas actividades como el entrenamiento de la memoria, musicoterapia, técnicas de orientación, musicoterapia, reminiscencias… (si quieres conocer más sobre nuestro servicio de estimulación cognitiva, pincha aquí)

 

En conclusión, la Enfermedad de Alzheimer pertenece al grupo de las demencias, conjunto de enfermedades neurodegenerativas padecidas por la población mayor. Concretamente, el Alzheimer está caracterizado por la perdida de memoria a corto y un déficit de atención, además de alteraciones en el lenguaje como la denominación. No solo afecta al enfermo que la sufre, sino que tiene un impacto en su entorno social. Para aliviar los síntomas y ralentizar el desarrollo de la enfermedad existen recursos farmacológicos como no farmacológicos, que tienen como objetivo el bienestar y mejora de la calidad de vida del sujeto y sus familiares.

Si tenéis dudas acerca de este tema, o queréis recibir más información acerca de nuestra labor profesional con los enfermos con Alzheimer u otras patologías, contacta con nosotros a través de las vías proporcionadas pinchando aquí.

Feliz día, nos leemos pronto.

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